Samantha
Abro los ojos, sin saber cuánto tiempo ha pasado. El frío del suelo se ha filtrado en mis huesos, pero no me atrevo a moverme. Todo regresa a mi mente como una bofetada: el roce repulsivo de Arturo, su presencia oscura invadiendo mi paz. Mi cuerpo comienza a temblar de forma incontrolable. El miedo se aferra a mí como un parásito imposible de arrancar.
El sonido de la puerta abriéndose me sobresalta, y el terror me consume. ¿Ha vuelto? ¿Arturo regresó? Mi respiración se corta mientras