Por Delfina
Seguimos unos pasos y ahora sí desembocamos en un pasillo privado, daba a los camerinos de las bailarinas y al final había una puerta que decía ¨Privado¨.
Antes de llegar a esa oficina, salió de uno de los camerinos, una chica morocha, alta, con los pechos al aire, eran inmensos y tenía mucho brillo en ellos, tenía puesta una tanguita, tipo colaless y estaba maquillada de tal manera que casi no se le distinguían las facciones.
-Gastón, mi hombre preferido.
Dice y le buscó la boca, m