Capítulo 51. Intrusos espías incomodos.
Amelia.
Un extraño golpeteo, en la puerta de mi habitación, hizo que abriera los ojos, totalmente agotada y algo sobresaltada, por culpa de una noche de mucho insomnio, y aún más preocupaciones.
No hacía falta ser un genio para saber lo que me tuvo en vela toda la noche, hasta casi la madrugada. Sólo tenía que hacer memoria de lo que había pasado en el inolvidable y desastroso día de ayer, para llegar a una conclusión lógica.
Un día catastrófico, o mejor dicho, una tarde de cumulo de errore