Capítulo 42. Una tentación incontrolable e indeseada se despierta. Parte 2.
Connelly.
Fue la sorpresa ante esta acción lo que le paralizó lo suficiente para que me diera el tiempo para, tras colgarme de su cuello, mientras él se apoyaba en la columna con su espalda, decirle muy cerca de su boca.
-” Además quien dice que tengo miedo a tus besos, ya estoy inmunizada a tu veneno, Lombriz, lo que deberías preguntarte es si, en realidad, tú estás inmunizado al mío, estúpido.”- le dije ya sin pensarlo arrasé boca con mis labios con la clara intención de morderlo hasta hacerl