Capítulo 41. Una tentación incontrolable e indeseada se despierta. Parte 1
Connelly.
-” Maldita sea Connelly reacciona, no puedes dejarte avasallar por esta maldita Lombriz.”- me decía a mí misma mientras sentía el calor que desprendía su cuerpo, su olor hipnotizante, y el calor almizclado de su aliento, mientras me sentía atrapada entre sus enorme y magnifico cuerpo, y la mesa del recibidor.
Sabía que la culpa de sentirme así había sido esa parte de mí que ni había podido evitar, sentir la fuerza tentadora que hace poco había descubierto que ese hombre ejercía sobre