El miedo y la melancolía invadían todos sus sentidos. Había estado deambulando por una hora para conseguir un mísero taxi que la llevara hacia la casa de Nadia, pero para su infortunio pasaban ocupados o la ignoraban, como si fuera una mujer invisible se tratara; esa situación ya la estaba exasperando.
Encontrar transporte no resultaría ser un problema para ella, si no estuviera huyendo de la sensación de ser perseguida a dondequiera que fuera. Ileana miró a todos lados y cruzó la calle, pronto