La noche había caído con rapidez. Ximena y Junior habían pasado una tarde tranquila, llena de juegos y risas, pero al caer la noche, un aire de calma había invadido la casa. Ximena sabía que la paz era momentánea, que la incertidumbre seguía al acecho. Junior había cenado con gusto, disfrutando de sus bocaditos con forma de dinosaurios, y luego se había acurrucado junto a ella mientras le leía uno de sus cuentos favoritos. “Pie pequeño en busca del valle encantado” era una historia que siempre