Moví mi mano por toda la cama buscando a Jacob, pero no lo encontré por ningún lado, tardé en entender que estaba sola en la cama, con pesar abrí los ojos y miré alrededor, espero que Jacob tenga una buena razón para no seguir en la cama; fue cuando la puerta del baño se abrió y él salió con una toalla hasta la cintura, recorrí su marcado abdomen con mis ojos, traía el cabello húmedo y algunas gotas de agua pasaban por su piel.
–Buenos días –sonrió, levantó su mano y señaló sus ojos –. Mis ojo