Sergio
Isabela se ha estado esforzando por ser una buena esposa. En serio que sí, pero, cada que la veo cocinando o preparando cosas libres de azúcar, me preocupa, sin chiste u obsesión, quiero que mi esposa me ame y no solo me cuide.
Le abrazo por la espalda y le acaricio el abdomen.
—Estoy probando esta receta Sergio —Le doy un beso en el cuello y otro en el hombro.
—Dios, depáranos un hijo para mentirle y burlarnos de él.
—Sergio, ¿cuál es la crisis del día?
—Somos aburridos.
—Mi amor,