Capítulo 21. Sarah
El repiqueteo de los nudillos en la puerta, sacó a Sarah de la nube en la que se encontraba aislada. El hecho de que Benedict hubiera golpeado su puerta en cuanto ellos hubieron acabado su encuentro amoroso, le hizo pensar que quizá el hombre los había oido, pero se sentía avergonzado de interrumpirlos en una situación tan íntima. Y la mera opción de que aquel ayudante de su padre, que Adam le había dicho que era la persona en la que el líder de una manada confiaba más en toda la comunidad, la