El fin de semana entre los dos estaba siendo una maravilla. Aunque Filipo quería hablar sobre el futuro con su esposa, le daría espacio para que no se sintiera presionada. Las cosas sucederían con el tiempo, todo saldría bien; solo tenía que ser paciente y no cometer ningún error. Sin embargo, había algo en su mente que no le permitía estar cien por ciento con ella. El hecho de que Ingrid lo hubiera llamado e insistiera en una idea absurda podía derrumbar todo el castillo que estaba construyend