Capítulo sesenta y siete.
Cómo Thomas lo había dicho, llego en diez minutos, quería pensar que Daniela estaba equivocada, y el hombre que lo esperaba, fuera otra persona.
— Thomas has llegado, por favor atièndelo tu, yo no se de que pueda ser capaz si lo veo, le tengo rabia, se que esta buscando a mi hija.
— Cálmate mujer ya, si es el de todos modos, no le diré nada sobre Alexandra.
Thomas salio de la oficina de su esposa, para ir donde se encontraba aquel hombre esperándolo.
— Buenos días señor Álvarez, permítame pr