Capítulo cincuenta.
Anna, no sabia que hacer así que, no lo pensó dos veces, y fue a la dirección, que le habían mandado, lo último que quería era que le hicieran daño a su amiga.
En una bodega a las afueras de la ciudad.
Tenían a Eva, en una silla, amarrada de pies y manos, con la boca cubierta, para evitar que hablara.
Antes, de que se cumpliera el plazo, Anna llego al lugar, los tipos habían dado claramente sus órdenes, si ellos se daban cuanta, que Anna había avisado a alguien le harían daño a Eva.
Los tip