Por supuesto, yo sabía que me acompañan, se lo había inventado todo. Habría utilizado la información que yo misma le había proporcionado para solucionar de un modo brillante un asunto difícil.
_ Es usted Fernando Campeste Drobesrt? _ dijo Esteban con la voz estrangulada.
_ Si, el mismo al que usted envió unos gemelos de oro y brillantes.
Esteban se volvió hacia los gendarmes tan fuertes y violentos que les _ dijo que podía marcharse, que todo había sido un malentendido. Los policías no parec