Damien
"¡No puedes decirme eso!". Me vuelve a gritar Eris. Ya estaba cansado de su comportamiento.
Ni siquiera me daba la oportunidad de explicarme. Estaba claro que no le importaba nadie más que ella misma.
"¿Qué quieres de mí?". Exijo.
Sus ojos se abren de par en par y parece sorprenderse por mi pregunta. "Somos pareja, al menos podrías comportarte como si lo fueras", suelta.
"Y ya te dije que tengo mucho que pensar. ¿Qué hay en esa frase que no entiendes?". La irritación se iba apoderand