”Pensé en eso”, murmura Ryken. “Pero no parece que hablar con él esté funcionando”.
“Pero no has intentado hacer que la alfa le hable”. Dane me señala.
“De acuerdo”. Ryken me asiente con la cabeza. “Él está en su habitación después de un duro día. ¿Quieres que lo llame para que baje?”.
“No es necesario”, murmuro.
“Pero la tienes que dejar manejar esto. No intervengas de ninguna forma”, le dice Dane a Ryken.
Él respira profundo. “Hazlo”.
Bajo hasta el pie de las escaleras. “¡KADE EVERWOOD!”