Blair
Un escalofrío me recorre la espalda cuando Abraxas Adler entra al calabozo. Era la última persona a la que quería ver.
Lentamente pasa su pistola por los barrotes de mi celda. Cada barrote emite un sonido de metal chocando contra metal que resuena por mi cuerpo.
En la celda de enfrente, veo a Sammie caminar arrastrando los pies hacia el fondo, se sumerge en la oscuridad de las sombras, pero su suave llanto delata su presencia.
“Puedes relajarte, calvita. No estoy aquí por ti”. Gira hac