"No dejaré que te vayas a ninguna parte".
Me mira fijamente con sus grandes ojos castaños, tratando de entenderme. Veo cerca los fósforos con una pequeña lata de aerosol.
"Tú empezaste el fuego, ¿verdad?". Le pregunto mientras las llamas se desplazan de un árbol quemado a otro.
"No". Murmura, pero su respuesta está llena de desesperación y tristeza. Como si fuese una niña a la que regañan por derramar la leche.
"Tu alma me dice lo contrario. Las pruebas me dicen lo contrario".
Se aleja de m