Neah
En la cocina, encuentro a Raven metiéndose comida en la boca. Sus ojos oscuros estaban llorosos y su rostro estaba enrojecido por contener las lágrimas.
“¡¿No se supone que deberías estar en tu habitación?!”, me grita ella.
“Lo estaba…. Tengo hambre y em…. Alfa Dane dijo que si alguna vez tuviera hambre, podía... encargarme yo misma”, tartamudeo. Raven nunca había sido de mal genio conmigo.
“¿Estás bien?”, pregunto en voz baja.
“Jenson ha sido desterrado”, farfulla ella y las lágr