Damien
“¿Por el deseo?”, susurra ella en respuesta sin apartar la mirada de mí.
“Sí”.
Sus manos descansan en mi pecho mientras una pequeña arruga se forma entre sus cejas. “¿Deseo de qué?”.
“De vivir”.
Ella baja la mirada hacia su mano, que descansa sobre mi corazón, el cual late con fuerza bajo su contacto. Sin embargo, su corazón se acelera y el viento se agita en su pelo, despidiendo su aroma en todas direcciones.
“¿Ibas a morir?”, pregunta ella con una pizca de preocupación.
“Todos