Capítulo 30. DISTRACCIÓN
ANNE
Sus palabras hacen eco dentro de mí.
— ¿De qué hablas?—mi mano se va a mi cuello en forma de tic nervioso.
—Que esto no va a funcionar. Tú y yo.
— ¿Pero cómo lo sabes? Apenas llevamos poco...
Siento como se debate. Aleja su mirada de mí. El nudo se estaciona en mi garganta. ¿Por qué actúa de esa manera?
— ¿Es por la broma?— comienzo a caminar por la habitación— ¡Te merecías esta broma por el susto! Hasta David estaría de acuerdo. ¿Por qué actúas así? ¿Qué pasa?
Me detengo por fin en