Mundo de ficçãoIniciar sessãoBruno tenía que saber que era ese último movimiento que había hecho su padre en su testamento a como diera lugar, se miró en el espejo y negó acariciando los rasguños marcados en su mejilla. Su rostro se transformó y fue en busca de sus hombres, al llegar a ellos, cuchicheaban.
— ¿De qué hablan? —ellos se enderezaron y miraron en su dirección.
—De nada, señor. —Brun







