Mundo ficciónIniciar sesiónBruno se miró en el espejo, su rostro no había quedado bien del todo con aquella golpiza que le había propinado Björn en el club. Y Bruno ya no era aquel hombre, cerró sus ojos y con el puño de su mano, golpeó su reflejo con tanta fuerza que este se hizo añicos frente a él, al abrir sus ojos miró sus nudillos lastimados y empezaron a sangrar.
—Señor Hoffmann…—escuchó a su espalda, pero Bruno estaba aún mirando sus nudillos cuando se giró hacia la puerta de su habitación







