Capítulo 24. Gente buen, gente mala.
—Escúchame Asher, mamá y papá ya no están, ahora solo somos tú y yo— dijo Samanta mientras sujetaba con fuerza la pequeña mano de su hermano, desde muy pequeña, Samanta fue mucho más independiente qué Asher, mucho más madura.
A sus siete años, Asher no lograba comprender la gran magnitud de aquel accidente en el que sus padres habían estado involucrados, había sido amado por su madre y por su padre, ¿Por qué se irían así como así?, para Asher eso no tenía sentido alguno.
Miró a su hermana y las