Veinte minutos más tarde Nat me esperaba fuera del edificio con una sonrisa, hacia varias semanas que no la veía.
Al bajarme fui directo a abrazarla. Le presente a mis amigas, a Tamara, saludo a mi mamá y entramos. Entramos solas a su consultorio.
-La puerta esta insonórizada así que puedes hablar con tranquilidad-
Comento caminando hacia su asiento, el consultorio estaba como lo recuerdo, grande, elegante, con ventanas de vidrio grueso, y el color blanco predominaba en la mayoría de la habita