Estúpida alarma, si me acosté hace cinco minutos. Estire mi brazo para tomar mi teléfono, apague la odiosa alarma y mire hacia la cuna de Liam, para ver si estaba despierto, nada, ni un mínimo movimiento. Cinco minutos más y me levanto. Nada de eso, Alex me sujetaba con fuerza pegando su pecho a mi espalda, mientras que una muy dura erección se presionaba contra mis nalgas.
-Buen día- su ronca y profunda voz resonó en mi oído, haciéndome temblar-
-Cinco minutos más- le pedí- Tengo sueño-
Me