CAP. 80 - Soy una mercancía dañada
POV/ Clara
El abrazo de Isadora en casa fue lo único que me impidió desmoronarme por completo. Pasamos el sábado juntas, comiendo helado y viendo películas tristes, intentando fingir que el mundo allá afuera no se había desplomado.
—No tienes que ir al club hoy, Clara. El Emperador lo entenderá, invéntale algo —dijo Isadora, sujetando mi mano. —No. Iré.
Necesitaba ir. Necesitaba que Mel asfixiara a Clarinha.
Más tarde, en el club, frente al enorme espejo del baño, mis manos no dejaban de tembla