—¿Me dirás a dónde fuiste? —preguntó Nerea mirando a Piero de reojo.
Él había llegado unos quince minutos atrás y no se había quejado ni una sola vez desde que comenzó la película, parecía demasiado distraído como para hacerlo.
Nerea no sabía a dónde había ido o lo que había hecho y, bueno, se podría decir que había heredado la curiosidad de su madre.
—¿Piero? —llamó cuando él no respondió a su pregunta, era como si no la hubiera escuchado.
Su novio salió de su letargo y la miró confundido. E