70.
Celine
Tal como Jordan había dicho, me desperté sin ninguna mancha morada en el cuerpo. Todo parecía haber vuelto a la normalidad, excepto que ya nada volvería a ser igual.
Mi vida se transformaba sin control y, a cada paso que daba, avanzaba hacia mi nuevo yo, mientras un torrente de preocupaciones ocupaba mi mente.
Temía no ser lo que Jordan esperaba, o no ser capaz de complacer a su manada, pero de todas las cosas, mi mayor temor era que Ben no estuviera a salvo en el proceso.
Mi hijo era la