Jordan
El olor a desinfectante impregnaba el aire del hospital, pero nada podía ocultar el aura de desesperación que se cernía sobre mí. Sentado en el pasillo, frente a la puerta de la habitación donde Celine luchaba por su vida, estaba completamente desconcertado. Los médicos acababan de informarme de que no respondía a la medicación y de que sus poderes curativos de lobo no actuaban con suficiente rapidez. El bebé... Nuestro segundo bebé no sobrevivió a la batalla y el vacío en mi pecho era a