-Hele… ¿Me oyes?
La pelirroja escuchó la voz inconfundible de David muy lejos de ella, como si estuviera del otro lado de un túnel.
-¿Dónde…?- apenas pudo decir, sintiendo un fuerte dolor de cabeza que nacía desde su frente.
-Todavía estamos en la clínica, te desmayaste- exclamó el joven, quien miraba preocupado a su amiga que estaba semiinconsciente en una camilla de hospital.
Poco a poco la joven pudo abrir los ojos, al principio le incomodó la luz blanca y molesta de la habitación, pero cuan