En sus sueños más profundos, Sebastián hubiese imaginado cargar a cuestas a Helena hasta la puerta del nuevo departamento, ella reiría por esto y ambos llorarían de felicidad y luego se abrazarían, por la nueva etapa que estarían por iniciar como pareja.
Pero este no era el caso. Ambos subieron el ascensor del nuevo edificio mirando hacia lados diferentes, sintiendo la incomodidad del silencio.
Llegaron al piso donde se encontraba el departamento recién comprado y caminaron distanciados, el CEO