-No David, vete por favor…
-¡Deberías estar agradecida de lo que te estoy ofreciendo! ¡Darme las gracias! Realmente no lo entiendo… todos tus problemas se solucionarían…
-No…- Exclamó Helena en un hilo de voz, ya no veía frente a ella a su amigo de toda la vida. El rostro de David se había distorsionado, borroneado y convertido en una silueta oscura que se cernía peligrosamente sobre ella.
Flashes de la noche de la despedida de soltera vinieron a su mente perturbada, afectando la realidad, vol