-Ahora largo-
-Pero Alan ¿No quieres que filmemos o algo?
-Sí, ¿porque no nos divertimos un rato cada uno? La noche está en pañales.
Alan frunció el ceño con molestia y sus ojos marrones parecieron volverse negros al clavarse en los rostros de sus dos amigos, quienes tragaron saliva nerviosos arrepintiéndose de la sugerencia de divertirse los tres con Helena.
Alan no quería compartir a la colorada que ahora estaba acostada detrás suyo en la cama de un motel barato, porque sí Alan podría ser