Punto de vista de Valeria
El palacio temblaba de nuevo, el polvo caía del techo mientras otra explosión retumbaba más allá de las murallas del sur. Por un instante helado, solo oí las alarmas, los gritos y los cuernos de guerra.
—Muévete —dijo Alpha Diego, agarrándome la muñeca con fuerza, lo suficiente para que volviera a la realidad.
Fuera de mi habitación, los sirvientes corrían por los pasillos presas del pánico, mientras los guerreros se dirigían a los niveles inferiores del palacio.
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