El frío me invade el cuerpo mientras respiro rápidamente. No puedo respirar porque el dolor en el pecho se intensifica. Acerco a Gunner y lo abrazo como si él fuera un salvavidas.
Esto no puede estar pasando. Esto no puede estar pasando. Ella tiene que estar bien.
Repito esas palabras una y otra vez como un maldito mantra, porque es lo único que me impide perder la cabeza.
Algo tiene que ceder. Ella no puede irse ahora. No cuando Gunner acaba de decidir darle una oportunidad. A aceptarla de n