Estaba bajando del coche cuando, de la nada, él me agarra la mano, jalándola con fuerza. Estoy sorprendida por la acción y levanto la cabeza confundida sólo para encontrar sus ojos ardiendo.
“¿Dónde carajo está tu anillo?”, escupe él, mirándome fijamente con los ojos.
¡Mierda! ¿Qué demonios?
Lentamente miro de él a mi dedo anular vacío. ¿Alguna vez te has sentido confundida acerca de una situación? ¿Sabes lo que te preguntan, sabes la respuesta, pero todavía estás confundida? Bueno, así estoy