Asiento con la cabeza y los sigo.
Primero entramos a una sala separada donde nos desinfectan antes de darnos una bata médica, guantes y mascarillas. Una vez listos, nos llevan a la unidad de cuidados intensivos neonatales. Pasamos por varios bebés que también estaban en incubadoras hasta detenernos en una en particular.
Mary nos sonríe. “Noah, te presento a Iris”.
Con una sola mirada, ella ya me tenía envuelto alrededor de sus pequeños dedos. No era mi sangre, pero ya tenía mi maldito corazón