SÍ, ESTOY CELOSA.
SÍ, ESTOY CELOSA.
Lorenzo se recargó relajadamente contra la puerta cerrada, sus ojos destellaban con una diversión que solo aumentaba la molestia en el rostro de Serafina.
―¿Qué fue todo eso, Fina? ―le preguntó con una mirada pícara.
Serafina, aún molesta por la actitud coqueta del Alfa, respondió con acidez.
―¿Te molesta que haya hecho valer mi posición en este castillo? Me trajiste aquí, Lorenzo, y no pienso aguantarme por segunda vez que metas a otra.
Las cejas del Alfa se fruncieron.