SOY UN BELLANTI.
SOY UN BELLANTI.
La luz del atardecer bañaba la manada Sol con tonos dorados y rosados, un espectáculo que normalmente hubiera arrancado suspiros de sus miembros. Pero para Lorenzo y Serafina, todo lo que importaba era el pequeño Alessio, que se había detenido al pie de la gran escalera que conducía a la casa principal. Sus ojos, tan parecidos a los de su padre, brillaban con una mezcla de sorpresa y emoción al ver a sus padres juntos.
Con un grito alegre, el niño comenzó a correr hacia ellos,