SIN UN CORAZON, UN ALFA NO ES NADA.
SIN UN CORAZON, UN ALFA NO ES NADA.
En el estudio, Zade compartía su tormento con Lorenzo, las sombras danzando sobre las paredes mientras la luz de las velas titilaba con sus confesiones.
―Así que, ¿el padre de Luna no es el responsable?
―No ―respondió Zade, la tensión evidente en su mandíbula. ―Él me salvó, Lorenzo. Alguien que realiza ese tipo de acciones… no puede ser esa clase de lobo.
Lorenzo comenzó a pasearse por el estudio, cada paso resonando como un eco de la frustración que sentía.