SECRETOS QUE DEBEN PERMANECER ENTERRADOS
El amanecer se desplegó con un manto de luz tenue sobre el dominio de Lorenzo, tiñendo el cielo de tonos pastel. La noche había sido larga, los secretos y sombras del festín aún bailaban en su mente, especialmente la imagen de un niño con ojos que eran el reflejo de los suyos.
El Alfa encontró a Zade supervisando el entrenamiento de los guerreros más jóvenes, su figura imponente destacando entre ellos.
―Zade ― lo llamó, con una voz que cortó el frío ai