PIEDAD.
PIEDAD.
El cielo nocturno se cernía oscuro y estrellado sobre la cabaña aislada de la bruja. Lorenzo y Alekzander, aproximaron a la entrada con una mezcla de respeto y aprensión. En sus fauces, llevaban un frasco que contenía la esencia más pura y rara: sangre de unicornio, un ingrediente crucial para el hechizo que buscaban.
La bruja los esperaba, su figura etérea apenas visible entre las sombras danzantes que proyectaban las llamas de su hogar. Al recibir el frasco, sus ojos centelleaban con