INTERRUPCIÓN EN EL POSTRE.
INTERRUPCIÓN EN EL POSTRE.
Esa mañana, cuando Zade despertó, Fausto ya estaba en plena acción. Con diligencia, había reunido a los sanadores y les había impartido instrucciones claras. El tónico para los lobos enfermos no tardaría en estar listo. Al ver a Zade, una sonrisa se dibujó en el rostro de Fausto. La noche anterior había sido larga y sin sueño, repasando aquel fragmento de su vida que tanto pesaba en su consciencia. Aún no se perdonaba no haber salvado a Aria, la madre de aquel lobo qu