ERES MÍA PARA SIEMPRE (+18)
La llevó al baño adjunto a su habitación y metió la mano en la enorme tina de cobre, el agua aún estaba tibia.
―Aquí ― susurro y la dejó caer con lentitud y extremo cuidado. Serafina se soltó de su cuello y disfruto de la calidez del agua calentando su piel.
Un segundo después, él la siguió y ella le dio gracias a la diosa y se sintió inmediatamente aliviada de que su intimidad aún no hubiera terminado. El Alfa se acomodó detrás de ella y tomó una esponja y dejó ca