EL ORÁCULO.
EL ORÁCULO.
Malakay entró en la habitación y encontró a Erika sentada frente al tocador, tocando un pequeño collar. El Alfa se posicionó detrás de ella y se inclinó para besar su mejilla.
Erika habló suavemente.
―Siempre quise tener una hermana. ―susurró. ―y ahora que sé que la tengo… está perdida.
Malakay se puso delante de ella y se agachó para mirarla a los ojos.
―La encontraremos, y tú y ella estarán juntas. La voy a proteger, mi amor.
Erika le dio una pequeña sonrisa y acarició su mejilla.