EL LOBO EINAR.
EL LOBO EINAR.
En el arroyo, Malakay tenía entre sus brazos a Erika. La loba cerró los ojos escuchando los latidos del corazón de su compañero.
― ¿Te gustan las aguas termales? ―pregunto el lobo mientras sus dedos jugaban con el cabello de Erika.
―Sí, son hermosas y.… deliciosas. ―dijo sonrojándose.
El Alfa soltó una risa profunda.
―No tienes por qué tener vergüenza, mi amor. Lo que sucede entre nosotros es completamente normal. ―le pellizco la nariz y le dio un beso antes de continuar ―sin emb