Capítulo 24. Vulnerables
Emily
El beso se transforma en uno más intenso, más necesitado. Incluso mis manos comienzan a vagar y aferrarse a su cuerpo.
Mi cabeza se nubla, no sé si esa necesidad es de él, de sus labios, de su calor y su esencia que me están volviendo loca, o si es esa necesidad que se desata cuando quedas completamente sola.
Esa necesidad de ser visible para alguien, de querer ser amada, de querer ser parte de alguien y algo más, como una pareja o una familia.
Abrir mi corazón ante el gran dolo que sentí