Capítulo 60: Matar o morir.
Gemidos incómodos, quizás, fingidos, sudores agobiantes y placeres no tan placenteros, subían la temperatura de aquella habitación. Cedric miraba a Elara disfrutando de lo que tenía para darle; estaba insaciable, quería estar bajo el todo el tiempo posible y se estaba cansando de su ritmo tan demandante, como el de una ninfómana, aunque, tenía que decir, nunca antes se había comportado de tal manera ni mostrado tan apetito sexual tan voraz. No comprendía las razones que tenía para aquella actit