Al día siguiente Romina y Jonathan leían las reseñas de la prensa en Francia, el desfile había sido todo un éxito, las máquinas de cocer junto con las costureras estaban trabajando sin descanso, las tres colecciones fueron del gusto de los importantes asistentes, tenían pedidos de millones de dólares, con ésto habían recuperado la inversión y estaban listos para abrir otra sucursal en Francia
Apolo llegó a Milán pero ya no había rastros de Romina allí, hizo que sus hombres peinaran la ciudad y